Nota Publicada: 7/5/2003
Guadalajara, Jalisco, México, 7 de mayo. Sandra Ávila Beltrán vive en un mundo de lujo y poder, acompañada de los grandes capos del narcotráfico. Por las manos de Ávila Beltrán han pasado millones de dólares producto del tráfico de drogas, de acuerdo con la Agencia Federal de Investigaciones y a la Drug Enforcement Administration.
Pocas mexicanas han tenido papeles protagónicos en las operaciones de tráfico de drogas, pero ninguna mujer ha ejercido el liderazgo como la sobrina del capo Miguel Ángel Félix Gallardo.
Precisamente por sus actividades, sus contactos y su influencia en el mundo de las drogas, a esta mujer que domina la zona marítima desde Colombia hasta EU desde su sede en Guadalajara, ya se le conoce en algunos círculos del crimen organizado como La Reina del Pacífico.
Sus encantos le han permitido a La Reina del Pacífico presuntamente relacionarse sentimentalmente con los capos Ismael El Mayo Zambada, Ignacio Nacho Coronel Villarreal y el colombiano Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre.
Fuentes policiales aseguran que Ávila Beltrán, nacida en Baja California hace 42 años, también ha sido esposa de dos comandantes de la Policía Judicial Federal y amante de otro más. A pesar de estar aparentemente involucrada en el narcotráfico en los últimos 15 años, el nombre de Ávila Beltrán no era del dominio público hasta hace menos de dos años.
Para las autoridades mexicanas y de EU, su nombre tomó relevancia en diciembre del 2001, cuando se decomisó en el puerto de Manzanillo un embarque que Ávila Beltrán operaba, junto con El Tigre, con 9.5 toneladas de cocaína.
Además de sostener relaciones personales con varios de ellos, La Reina del Pacífico ha hecho negocios con muchos de los narcotraficantes más importantes del País, como El Mayo Zambada, Nacho Coronel, Joaquín El Chapo Guzmán y los Quintero.
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